13 mayo 2016

ESTACIÓN DE PERVIVENCIA

Puse el punto sagrado en mi destino, la cota que se hace humo al descender a los mismos infiernos, para luego peregrinar por un borrascoso purgatorio; y, seguidamente tocar cielo. El roce existencial del pálido firmamento que a todos nosotros nos depara. Corroborar al fin, después de tantas justas caídas, que el buen camino es lo nuestro, que la saña contra nadie es lo más extranjero que debemos distanciar de la conciencia, muy dentro entrañado. Pues persigo la senda divina, el charco de agua musical dibujándose en una extraña persona permaneciendo parada un buen rato junto a nosotros. Y ni siquiera nos habíamos dado cuenta de su divina presencia. Pero luego todo cambia; pero luego nosotros somos los únicos elegidos; somos el objeto que miramos; nos convertimos en estadistas de una reunión que nos destruye o nos repiensa. Elegidos para llorar por un golpe de pétalo o una gripe que diluye sus flemas al trotar, al trotar por placer y no por suplicio. Mas estar divinos así lo amerita. Propender a la caricia, al cabo inacabado de vela, a la estación permitida, a la despedida haciéndose añicos en la mano de cinco; al violín pacificador del planeta que tañe mundos diferentes, con una sola cuerda de ciego. ¡Ah! Por eso las filas: fila india, fila de hormigas; cola para todo, hasta en los malos tiempos en que comíamos un pedacito de arroz sudándonos la camisa. Pero nadie, que yo haya escuchado, llegaba a piejuntillas a juntar los pedacitos de blando sufrimiento como la lechera ilusionada. Ahí soportaban el plato de mendrugo, la porcelana rajada donde la familia se reunía para comerse las uñas, el pan con soledad, el vaso de aire. Porque le hemos dado el don a nuestro destino; el don particular y excrementicio de seguir de largo, de no repetir la ruta, de no repetir el plato, el Santo Grial, la oración para el perro temblando en la mañana de tanto ser destazado por otras jaurías. Sabes, los actos repetidos, esa cotidianeidad, de por ejemplo, levantarse cada día a las cinco, nos propone que la vida se trabaja por instinto, que si perseguimos el mismo cuarto varias veces repasándolo con el plumero para limpiar el polvo, no somos más que ese perro que cada día te mira, para las orejas; pero como no haces cuenta de ello, no te ladra; da vueltas; persigue su cola que a su vez a él lo persigue. Bienhechores de una lacustre lana de lodo que halamos con la finísima imprecisión de los dedos cardando la-lana-sin-motivo. Aprendices de cometa, de astro elegido para que en la comparación meteórica no nos borre por vista prima; no nos ignore levemente, no nos muñequee, no nos tome del pelo y un día haya que lavarse los bigotes: la ración conllevada de ironía desplegable, con el único fin de esgrimir la pálida distancia, el peldaño desmoronado; las cuatro paredes desplegadas al entrar por la puerta abierta para adentro. Elegimos la noble distancia, el espantapájaros con luces para ahuyentar leones partiéndose a fauces de risa; igual devoran el ganado en un pueblecito africano. Castos, rosáceos, emulsionados con un vino que en la vaguedad del paladar se quedó en hostia remojada, en pecado que es pétreo pasado. La muchacha hermosa que nunca se pierde una sola misa, se mira, de soslayo, el vientre; ella hará, pues, su camino; ella encenderá los sahumerios a la hora de saltar vendado la cerca de espinas; a la hora de pacer en cuanto todo se haya fijado; en cuanto todo camino que podamos, sea, sin más ladridos, ni tos, ni carraspera, ni neuralgia testicular, un canto circundante e irresponsable por actuar como nos plazca; luego de todo, la risa; la enormísima irresponsabilidad de cumplir cada vez menos con las reglas nos hace, absolutamente responsables de la dicha que nos mira, así: (0) <*> (0) de triste, así de pervivida.

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Jack Farfán Cedrón




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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).