18 mayo 2009

Jack Farfán Cedrón |e-Books|


El fragor de las quimeras

El fragor de las quimeras. Apenas un restañar de lo que la historia dignifica, trasluce estas páginas, una escisión que dilapidar a grandes muertos dando cátedra a millones de parados; algunas, casi al azar, reseñas novelescas de no pocos tercos confiados de sí, más que de esa gran mayoría que no ha tirado la toalla, sino que continúa, gustosa, riente, tirando del yugo o de la noria. Sus biografías son endebles, asunto contrapuesto a sus enormísimas odiseas, que no contienen un mundo, sino cada una de las vidas de los hombres que son mitomundos, si se las resume a mera mesa de operaciones, de laboratorio creativo. Son, por ello, alguna metáfora escapada al señuelo del remedo apodado vida. Pero ellos, los grandes novelistas vivieron, de algún modo, para posteridad y encrucijada de interminables senderos bifurcados; sus dioses son ellos, y han muerto para reavivar la llama a letra fulgente, esas oropéndolas, “perras negras” que a ladridos inimaginables quiebran el oscuro, infinito atajo, purgando espectrales, alrededor de esa música de las esferas celestes por donde transitarán los escépticos que no van al Cielo, sino que se autoexilian a cada instante de la muerte que no crea, cree. (...) Ésos genios sabrán por qué nos sobrevivieron desde siempre.






Porque la belleza es plena de superar las revoluciones universales de los seres extraviados en la fina láctea que toco en tus labios
A Ti




Las aves horrorosas pestañas predictoras-demento-mito-esquizoides abriendo la maraña surreal dentada sin ropajes al exilio entulvioso de las primeras aproximaciones al horroroso espanto psicotrópico de amar ileso aun de las ruinas de la fiebre


Gravitación del amor







...En Series Absurdas enumero estados de ánimo enrevesados por mi mente, en un tiempo real, las ideas más insólitas que hasta hoy se me han ocurrido a medida que he ido escribiendo mi obra, digamos, considerable.


La hendidura del vacío

Así como el vacío que hace girar a la rueda, La Hendidura del Vacío es a la herida que ha dejado una visión real del mundo…es la llaga por medio de la cual surgiremos desprovistos de todo piso terrenal hacia una luz salvadora, la de la palabra dicha con total desparpajo, una iluminación en el punto final de la existencia, cuando la certeza de estar vivos empieza en la perduración de La Poesía, muy a pesar de la rutina…Poco más que un extraño, jamás seré parte del redil, no menos feliz que estos acres y sinceros versos, mi descontento por un mundo que literalmente se cae a pedazos inscribe sus blasones en la tarde antigua de herrumbre asolada. Su lectura podrá no ser la salvación, pero es un hecho que la herida que dejará en los lectores sensibilizará el manto gris e indiferente que cada amanecer cae irremediable sobre los hombres.




Con el primer capítulo de Ángeluz, compuesto por piezas poéticas más o menos de largo aliento, abro el telón que devela elementos de un surrealismo candente. A esta primera parte también corresponde el apartado Este panal de soledad, en el que combino el prosema y el versículo largo, que de un solo tajo muestra lo emotivo de los primeros encuentros platónicos.
Es un hecho que la poesía nunca se valió de la ampulosidad del género novelesco para originar grandes expectativas en el lector. En la segunda parte doy cuenta de la lejanía de mi musa, ya idealizada. Aquí hay más poemas en prosa que en verso. A la larga el sufrimiento del yo poético va in crescendo. El último apartado de esta segunda parte que da término a tan grande emoción es: Dirección de volver a amar con claridad, y revive -como el fénix- de las cenizas de una pasión otrora solar, candente, más no se abandona del todo aquel vago pesimismo con el que recuerda el amante no correspondido a su Musa Inmortal.
Ángeluz: “Ángel de Luz”, apuesta por una realidad vista como una efímera y agradable fantasía, ya resurrecta, ya primigenia, en un vaivén de emociones que siempre son desesperanzadoras: el trágico fin, el último domingo de la existencia de los amantes, y como leve garúa de pesimismo, su separación definitiva.Si para sacar a relucir todas las emociones que provoca el amor es necesario desgarrarse el alma, muy bien, lo hice. El todo por el todo.
Todo legado literario es sinónimo de sacrificio y esto sumado a lo antojadizo del corazón, pleno de lenguaje, de un facilismo léxico propio de los seres enamorados, han dado como resultado Ángeluz: Ángel de Luz, Amada Inmortal, Ángel, Toda. Un torrente nihilista de versos desoladoramente apasionados con los que cumplo una meta humana y redentora: la salvación del hombre a través de las palabras, esas briznas mágicas que conforman el gran césped del amor. J.F.C. 22-3-07.




"...Pasajero irreal, tiene mucha pasión y energía, siempre está buscando generar un sentimiento. Dulce o ácido, nunca agridulce. Encandila y emociona, se convierte en un sorprendente desafío y una experiencia gratificante. Regala un sorprendente ejercicio poético, maduro e introspectivo, desterrado de la cursilería y sandeces.
Llega profundamente al entendimiento. Es especial, esencial, un rara avis para el medio. Es el poemario que se lee con fruición. Ahora pueden. Valió la pena la espera. Las gracias a Jack Farfán y Skellington, por compartir sus extraños mundos". [Willy Miranda]





El lenguaje de Vironte es lúdico a la vez que íntimo; acude al amor de entrega mutua y rehuye del amor mártir. No hay sufrimiento abnegado, solitario, ni mucho menos platónico. No obligaciones. Ya que nació como una bonita amistad, aún se conserva, sin rencores. Como el sueño contado por el amante a la amada de que hubo visto al amor como una larga bufanda de nube rosa oscilando en un amplio celeste sin tiempo, así son sus sueños, serenos. Los extraños parajes solitarios del campus, las palabras que no se detenían ni ante los parabrisas llovidos, las hojas muertas acompasando el viento del amor; todo esos detalles acompañaban su camino, esa ruta maravillosa en donde todo era desinterés y sorpresa, ternura y nada de reclamos, como dos amigos que caminan por el solo hecho de caminar, sin citas, sin obligaciones, sin números; como dos amigos que se necesitan y se encuentran sin buscarse. [J.F.C.] C-3-10-07.




Al Castor 2




Al Castor 3






Al Castor 4







Signado por la fatalidad, Cartas se encumbra en los montes escarpados del proceso amatorio. Como un suave murmullo que ella inició al mirarme, empieza disfrazada de amistad una pasión que termina con el sueño para siempre de la muerte. Y es que es así, todo debe terminar, como una catarata que golpea; todo habrá de perdurar también, ya que el amor es lo único que perdura. Cartas, un suicidio lento de los amantes, un claro de sol en el bosque de la muerte que deleita, como un amor fugaz que desvanece al tacto. [J.F.C.] C-3-10-07



Les presento Ángel, un poemario escrito bajo el influjo de la magia. La inspiración es eso, un ángel. Todos tenemos uno que ha viajado; unas veces cerca y otras veces muy lejos. Dejemos que en forma de viento de oro nos toque las miradas, que ya empiezan su cálido viaje de agua por el rostro. (J.F.C. 26/4/07)


En este mi último poemario: Las Ramas de la Noche, dilucido la fantasía que a veces percibía en la naturaleza. El viento, las nubes, el agua, la mañana, aparecen siempre en los sueños. Y los sentidos atrapan las ondas de fantasía que viene en su música. A veces un ladrido, a veces el mar bajo la noche con todas sus ramas de plata. No en vano los sueños nos dictan su mensaje. Soy consciente de que estos pequeños poemas tienen pinceladas de un surrealismo casi puro, y el degustarlos equivale a un abrazo, acaso a un beso. El lector se acercará a una suerte de calidoscopio poético: los colores del sueño que tejen la poesía. Abrirá el libro, y al terminarlo de leer tendrá la vaga impresión de haber seguido todo el transcurso de una mariposa que acababa de despertar ¿o de dormir? [J.F.C.] C-30-5-07






Como última emoción o musa evocativa, como el único remedio que me salvó unos días más del colapso que es a veces la vida -el lugar donde irremediablemente sucede la poesía-, estos poemas gozan del mérito de la tranquilidad, aunque tejidos en la desesperación que encaja perfectamente en los reinos de la poesía, poesía como desfogue, poesía como último bastión donde apenas deslíe sus rubores un sol tardío. El año en que terminé el libro, empecé a recuperarme de muchas heridas de amor, y hoy, después de dos años de pelear con los concursos y con el egoísmo del poeta inédito, lanzo al planeta El Leve Resquicio del Amor, 46 poemas breves, suaves y lúdicos, poemas cuyos primeros pasos transitan evocativos encuentros amorosos, frisando un frío avril; micro cortes que la imaginería practica entre vacío y desesperanza, en pequeñas dosis que nos acercan cada vez más a esa puertecilla mágica que es la poesía, que abre sueños, visiones fantásticas, qué sé yo, ilusiones, que acaso aún quedan como briznas de hierba brotando de una pared agrietada, en la casa vieja del dolor. C-10-3-07. [J.F.C.]

01 mayo 2009

Kafka traducido

No me gusta la prosa de Kafka. Hubiera podido gustarme su manera poética —de haberlo leído en alemán— de abordar el absurdo cotidiano; lo cierto es que mi aversión por las versiones traducidas de sus libros de vocabulario indigente, se debe, —y lo agradezco—, al ensayo de Kundera, Los testamentos traicionados, donde revela cómo han sido despiadados sus traductores (Max Brod, David) al clavarle el cuchillo de “su estilística”, que por inercia no concebía las palabras repetidas en la obra del debilucho de Praga. En esencia, estas repeticiones, esta persistencia rimada, hacía de la prosa de Kafka, justamente esa puesta al margen de la antiestilística que tiene como objetivo un estilo ‘original’ en los traductores, de darnos envuelta su muy tomada libertad para reescribir los libros; eso rebasa los límites de traición a la obra original. Un segundo concebido como un universo, llegó a su epítome en libros como el Ulysses, independientemente de si con el ánimo de lograrlo el autor dublinés haya tenido que recurrir a la parquedad de lenguaje, a la persistencia de palabras que hacen ese tiempo novelesco, que el texto sea lo que es, original, lejos de la ‘estilística’ que no concibe las palabras repetidas en los traductores que sí que se toman toda su libertad al traducir. Lo que hizo de la prosa de Kafka, en suma, lo que es Kafka, leído en su idioma original, es justamente la naturaleza simple de su lenguaje. Al igual que en Hemingway, al igual que en cualquier otro autor de frondoso o parco lenguaje, Kundera censura la manera cómo esa supuesta estilística que opera en un traductor, mutila y hasta cambia ese vocabulario repetido, cuando no el completo sentido fraseológico, dándole un contrasentido que sólo para el mutilador de la obra tiene ‘su propio sentido’. Lo que para los traductores, preocupados por la estilística, es ‘acomodar el estilo’ en un autor de lenguaje indigente, parco, suficiente, no hace más que cambiar el sentido de la obra, la poética de su prosa. He ahí, que para muchos alemanes, seguramente Kafka es grande, pero para un peruano al que le ha llegado una traducción cuidada ‘estilísticamente’, mutilada, no es más que un ejercicio literario sin mucha trascendencia. Así pues, empezaré a leer en idiomas originales; la tarea, por muy ardua que parezca (diccionario en mano), como todo cambio, sí que será un rechinar de dientes, un desgarro; pero qué dolor no surte sus agradables efectos cuando pasa el temporal, el temblor de un deslumbrante nacimiento. La genialidad de un libro reside en leerlos en el idioma original en que se escribieron.

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Constelaciones

BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).