29 enero 2008

El susurro de la mujer ballena, de Alonso Cueto

Los dos personajes de esta historia se unen al final por el susurro del perdón. La enorme madonna acariciando a su bebe arrepentida, susurrándole que todo está bien, el silencio de la pared blanca atrayendo al cuerpo enorme de la mujer ballena, llevándola en un viento sin fin hasta el polvo del “ya todo terminó”, la entrañable amiga de colegio, Verónica, duerme, con el espectro ya liviano del armatoste femenino que la consuela en la clínica, Rebeca, en el epílogo de un final ya sin remedio. A media luz, el encuentro entre la culpa y el ablandar de lágrimas pasadas, entre dos amigas que hace veinticinco años repitieron la escena del perdón. Rebeca vivía un mundo a parte en el colegio donde estudiaba, Revaca, como la llamaban. Era el punto de las bromas de sus compañeros. La escena final que la marcaría por el resto de su vida fue cuando su supuesta pareja del baile, un compañero, la deja en la playa, tirándola al mar de su desesperación. Rebeca emprende retorno hasta la fiesta para completar el estoque final de las burlas a las que era sometida. Ese incidente de humillación la perseguiría hasta verse atacando a su amiga Verónica, en la presentación de un libro de negocios, como una venganza inconsciente tras veinticinco años de amargura, de recuerdos como fantasmas invadiendo el presente. Durante esa vida Rebeca recibe una herencia que la convierte en una mujer rica y solitaria. Paralelamente Verónica se enamora; confundida, rompe su relación con su primer novio y a los veinticinco años inicia una vida de casada, dirige la sección internacional de un diario y tiene dos hijos a los que ama, un esposo y un amante que llena sus vacíos existenciales. Alonso Cueto (Lima, 1954) urde en las obsesiones psicológicas de dos mujeres que sin quererlo se necesitan, como todos los seres humanos que no saben que se necesitan. El susurro de la mujer ballena (Finalista del premio Planeta-Casamérica, 2007) es una novela de hostigamiento psicológico, su apariencia inofensiva sumerge al lector en las obsesiones de estas dos mujeres, separadas por el muro del “ganar o perder”. Rebeca, tras veinticinco años se encuentra con Verónica en el avión y todavía ostenta esa amargura por la escena del último día en la fiesta de promoción. El susurro de Rebeca va invadiendo en la actual vida de Verónica, quien irritada por la sed de odio con que pronuncia cada palabra, revive un pasado silencioso, un fantasma que empieza a atormentarlas. Rebeca un fantasma enorme blandiendo la bandera de la derrota, Rebeca en las lágrimas de un suicidio que espera, tras cerrar la puerta blanca de los recuerdos. Una frase memorable a lo largo del discurso narrativo desliza el pasado tangible entre Rebeca y Verónica, “El pasado que no está atrás sino dentro, un velo que sale de las cosas, la sangre dispersa en la neblina”.

*Referencia bibliográfica: Cueto, A. 2007. El susurro de la mujer ballena. Bogotá. Planeta. 259 páginas.

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BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).