23 mayo 2008

Entre el genio y el artesano

Cada hombre, al nacer, parte de la proyección de Dios de ser cada uno por sí solo diferente; se trata de un milagro único e irrepetible: . No existen los clones, artísticamente hablando. Ha habido ya un experimento de clonación exitoso, antes del inicio de este siglo, la famosa oveja Dolly. Pero cada ser es único. Si la ciencia lograra perfeccionarse replicando idénticamente a otro Serhumano, en un desarrollado clon, es el hecho de que cada uno de estos clones respire en diferente momento que el otro, lo que los diferencie; piense diferente que el otro; que no gesticulara al tiempo que su igual. Ya se trataría de otro ser diferente, muy a pesar de la ciencia, el supuesto de dos réplicas humanas. Artísticamente hablando, no existen dos entes iguales; muy por el contrario, y para salvación nuestra, sí unos cuantos genios que hacen la diferencia entre millones de corderos clonados hacia el abismo de un modus vivendi cotidianamente establecido. La diferencia milagrosa, cada cual única por sí misma, que rubrica la historia de la humanidad, a lo largo de todos los tiempos, es la que cifran unos cuantos genios, firmando la diferencia en la historia de los hombres, distándose así de los clones-millones de seres humanos. Pero los genios son pocos, son los que desarrollan más su capacidad científica o artística; de hecho su cerebro es más grande que el común de las personas, física e intelectualmente hablando. La diferencia entre genio y artesano es que el genio sabe que es genio, desde que nace, en cambio el artesano sabe que es artesano y sigue siendo artesano porque su pequeña voluntad de artesano no le permite pasar la barrera de la grandeza. El genio crea, el genio recrea también y parte de otras obras de otros genios para hacer una nueva obra que trasciende igualmente que la obra que lo antecedió, y hasta a veces más. El genio ya ha trascendido la técnica y lo accesorio, el genio llega a través de su obra que por el hecho de provenir de un genio, es un milagro, un develamiento de la luz, una tranquilidad y un sosiego para el alma. El genio es pleno, el artesano es común y corriente, y aun tratándose de que ambos son un milagro irrepetible que ha traído al mundo el Creador, el genio ha desarrollado plenamente sus capacidades y nunca se pone límites porque sabe que el cerebro es tan grande como sus pretenciones de grandeza. Un ladrón, memorioso ladrón que continúa la labor de otros genios ya desaparecidos, el que a partir de una obra con algunos detalles que no la hacen perfecta del todo, crea con el soplo de su arte, un milagro, una luz redentora que niega al tiempo y al espacio, decidiendo así que el individuo que la contempla estupefacto sea también ese genio que ha creado el milagro deslumbrante. El genio es también esa fuerza propulsora capaz de llegar a Neptuno, al fin del mundo inclusive, al que va y viene sin ningún problema. El artesano imita, el genio trasciende. El genio está parado esperando llegar a la tortuga–artesano, la tortuga-artesano suda más de lo necesario para crear lo que el genio crea en tan sólo unas horas, sin muchas gotas de sudor. Pero el genio también es paciencioso y obsesivo, patológicamente obsesivo, pero sabe adónde quiere y debe llegar, y la eterna perorata de los críticos jamás dará término, mientras que el genio ha empleado poco tiempo, el necesario, para construir su obra maestra. Muchos genios se han perdido entre la masa porque su débil voluntad los ha convertido en seres normales. Eso demuestra que el genio sin ímpetu, puede convertirse en un artesano. La extravagancia del genio es a la ridiculez del artesano. Cuando el genio hace reír con sus ocurrencias, el humilde artesano es rehuido por impertinente y vacuo. Lo que el genio dice es célebre, lo que ladra el perro-artesano bullicioso es irritante. Al genio todos lo rodean o bien lo rechazan, al genio también le tienen miedo y lo aíslan de la sociedad; su naturaleza de genio ha llegado a los límites que sabe su espíritu, de no compartir perlas con los cerdos. El genio es el Yo, el artesano es el nosotros, fríamente repetitivo, ‘clonado’. No hay nada colectivo si se quiere trascender con una obra de arte. Libros, pinturas, esculturas, sinfonías, palabras divinas, todos esos milagros producidos por los genios, casi nos aseguran que el genio es uno solo, es Dios, la salvación, el camino a seguir, el sosiego del espíritu, la gruta sagrada. Los genios dan grandes muestras de su ego, y eso es un síntoma de que irradian amor empezando por sí mismos, genios divinos, todo en ellos es comprensible, hasta su mal humor. Pronto sacan del sombrero un conejo, luego una estrella, mago de las constelaciones, salvación plena del espíritu, plena satisfacción del alma, del corazón, los ojos, del todo, genio y figura, desde que nace hasta la sepultura. Sin los genios el mundo sería diariamente gris e igual que una línea recta, sin los genios quizá el mundo fuera sólo un artificio, tan sólo una ecuación que cuadriculadamente resolviera otro dios que no conoce los milagros.

Cita

—“Genio y figura hasta la sepultura” (Cervantes)

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BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).