07 octubre 2007

Todo fluye

“Nadie baja dos veces al mismo río. Todo fluye.” Era el certero filosofar de Heráclito. Y es que es así, todos alguna vez, por no decir siempre, a cada instante, necesitamos un cambio de piel, una muda de ojos, de chispas en los ojos. Tal vez nunca hayamos visto, por ejemplo a una culebra mudar de piel, pero quizá sí hemos visto a un cangrejo dejar su antigua caparazón o salir a un pollito del huevo. Es que nada es constante. La materia se mueve, se transforma, pero también nada se destruye, todo muda a un cambio, nunca a una desaparición total e inmutable. Necesitamos a diario una transformación del cuerpo, sea para bien o para mal. Los seres humanos, nuestro organismo, la naturaleza, estamos basados en el cambio, en el acostumbrarnos y desacostumbrarnos a tal o cual hábito, a tal o cual pensamiento o forma de revelarnos ante un todo estático que nos traga cada día.
Un tronco no es un tronco, un tronco pasados el tiempo y las estaciones, podría ser humus, o más adelante podría ser nuevamente una planta, o agua, pero nunca nada. “Nada es. Todo fluye.” De la nada no surgió la nada. Algo surge de algo. Las tinieblas no son nada sin la luz, la luz no es nada sin las tinieblas, todas las cosas se apoyan en todas las cosas. Todo es a la vez un objeto, una materia individual. Alguien que grita en la noche es a la vez todos los hombres gritando en la noche. Cada uno de los seres y cosas conforman un todo y son ese todo.
Un ser humano promedio, habituado a ir al trabajo a una hora fija, con los pasos determinados, con los problemas sujetos a sensaciones, al convivir con los seres humanos, está sujeto por así decirlo, a una costumbre, a una forma de hacer siempre lo mismo, y de ahí, de ese hartazgo, de esa rutina parte la necesidad de transformarse, de fluir constantemente, de bañarse en un río con el agua que baja y recorre nuestro cuerpo, ese agua que no es la misma desde su nacimiento hasta su fin, ese agua que no es la misma y que se renueva y purifica. Las piedras cumplen una acción purificadora en el río, reteniendo toda materia contaminante. Un pez que viaja, una madre que llora, un seminarista que se masturba en una tarde caliente, una adolescente recién desflorada, Dios preocupado, una piedra que piensa, una hoja que cae, todo, todo se transforma y ese sufrimiento que proporciona esa transformación, es justamente lo que le confiere un aire liberador a la vida, transformador, vivificante, fluido, en movimiento.
Lo que a fragor muta y se renueva, lo que a transformación huele en una aleación progresiva al rojo vivo, está constantemente sufriendo un cambio de eones, de electrones, de particiones atómicas invisibles pero sí evidenciadas por espacio de tiempo y de sensaciones vitales.
Cada vez que prendo la radio y juego con el dial, el dial es ya un factor determinante en el cambio de mi humor que hará de mi nuevo día un paraíso o un infierno. Si yo sueño, si yo lloro en el sueño, ése ya es un cambio, una transformación. Si yo decido quemar toda mi ropa y salir calato a la calle aunque sea una sola vez en mi vida, esa transformación será un punto de partida de algo, y ése punto de partida tendrá, de hecho, un final, y ese final pasará la posta a otro principio, que hará lo propio con otro final, y así, hasta el infinito.
Si no nos transformamos a diario, somos materia muerta. Cuando nos transformamos no somos polvo, somos soplo eterno, energía activa renovándose a cada instante, flujo, entrechocarse, sugerirse a cada instante la propia vida que nace a cada instante. Somos un magma de células vivas reinventándose, purificándose; lo que siempre hemos llamado vida. Todo fluye. Somos lo que fluye.
Citas
Nadie baja dos veces al mismo río. Todo fluye.” (Heráclito)
Nada es. Todo fluye.” (Heráclito)
"cambio de piel"(Carlos Fuentes)

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BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).