05 octubre 2007

Borges Oral, Conferencias, de Jorge Luis Borges

La oralidad es el principal vehículo de comunicación entre los hombres, aun entre los animales y los objetos. El hombre en sus disímiles intentos por transmitir sus pensamientos, ha legado pinturas rupestres, señales de humo, escrituras cuneiformes, jeroglíficos, entre otras formas de escritura. Pero la oralidad compenetra al orador con el oyente. Un solo orador dirigiéndose a uno solo de los asistentes a una conferencia, puede crear un vehículo de comunicación tan persuasivo, que daría la impresión de que la conferencia sólo estuviera dirigida a él. Ya por necesidad económica, ya por legar conocimiento, a partir de 1949, Borges inicia el dictado de conferencias con una disertación sobre Nathaniel Hawthorne, y se convirtió con el correr del tiempo en una incesante actividad, que en principio era estimulada con una copa de vino o guindado, motivo por el cual, soltura y erudición se combinaban para mostrar al Borges orador, al Borges compenetrado con sus alumnos ávidos de conocimiento. Así, Borges sustentaba de que una buena conferencia era como estar pensando en voz alta; si lograba esto, entonces sentía que había sido una buena conferencia. En Borges Oral, consistente en una reunión de conferencias dictadas en la Universidad de Belgrano, encontramos a un Borges más humano y con un lenguaje más sencillo que el de su obra escrita, no menos plagado de citas y valiosísimas reflexiones filosóficas. En “El Libro”, primera conferencia dictada el 23 de mayo de 1978, Borges resalta la idea de éste como algo divino, en donde cita a Bernard Saw cuando le interrogan que si creía que el Espíritu Santo había escrito la Bíblia y él contesta: “Todo libro que vale la pena ser releído ha sido escrito por el Espíritu”. Todo libro tiene que ir más allá de su autor –prosigue–; todo libro es todos sus lectores. Cuando alguien recita un verso de Shakespeare, en ese momento el lector es de alguna manera aquel momento en el cual fue escrito el poema; es decir, Shakespeare –acota–. El libro, La inmortalidad, Emanuel Swedenborg, El Cuento Policial, El tiempo, Borges Oral es una miscelánea de conocimiento reflexivo, filosófico, enigmático, legado que el erudito transmitiera a los alumnos de la Universidad de Belgrano. No olvidemos además que Borges profesó la docencia a lo largo de 20 años en la ciudad de Buenos Aires, y que tras varias operaciones de cataratas hasta 1955, Borges pierde la visión totalmente, desarrollando así una lúcida memoria, y un vasto sentido de la oralidad. Borges Oral, ha sido transcrito, íntegramente, a partir de grabaciones magnetofónicas de dichas conferencias; exceptuando, claro está, algunos titubeos y tropiezos a la hora de la disertación. Borges, al hablar de su ceguera la definía como un lento crepúsculo que ha durado más de medio siglo, un crepúsculo en el que dictaba libros de poemas, ensayos, cuentos…un crepúsculo que para sus lectores es y será siempre, toda una eternidad de conocimiento e imaginación vastas de uno de los más grandes escritores del planeta.

*Referencia bibliográfica: Borges, J. L. 1997. Borges Oral, Conferencias. Emecé Editores, Buenos Aires-Argentina.

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).