05 octubre 2007

Borges: erudición y talento incomparables

Cotejando los 4 impecables tomos de la última edición de las obras completas de Jorge Luis Borges, (Emecé, 2005) no me queda, no sin aliento, venerar de manera categórica la vasta erudición e imaginación del genio argentino, que humildemente sostenía, que a veces a él mismo le desagradaban sus poemas, justamente en uno de sus poemas, afirmación que no acepto, ya que un hombre que ha trajinado los más variados géneros de la literatura: relato, poesía y ensayo, no puede osar esa afirmación que denota su evidente y no menos irónica humildad.
Desafiando a sus lectores, urdiendo libros ficticios en la mente de los hombres, citas inimaginables que en unas cuantas líneas o palabras podían describirnos mundos, historias de no menos variada literatura que la tejida por el gaucho.
Capaz de memorizar citas infrecuentes, autores remotos, Borges nos imbuye en una vasta filosofía, historia, geografía, teología, entre otras ciencias, legadas por la humanidad a través del tiempo.
Aun en biografías sintéticas publicadas en la revista argentina El Hogar, entre los años 1936 y 1940, ya en sus reseñas y breves tips de la vida literaria, Borges denota una secreta seriedad bibliófila de tigre en acecho frente a sus lectores. Evidenciando un dominio pleno del lenguaje y el haber leído a los clásicos, eso, combinado con un extenso conocimiento de la filosofía, junto con la técnica enciclopédica, de suntuoso resumen, sólo atinamos a imaginar esos lugares remotos con ríos furiosos que muerden el amanecer silencioso con discípulos que sueñan a sus maestros. Esa fuerza persuasiva de frases como: “Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche”, o las portentosas enumeraciones encontradas en El Aleph: “Vi en Iverness a una mujer que no volveré a ver”,… “vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol”…
Ese carácter firme vestido de frac, que nos arranca más de una frase de admiración en la intimidad entre su obra y algún “querido y remoto” lector. Esa suerte de magia literaria, la urdida por Borges.
En sus ensayos agradaba discutir con sus libros preferidos: Las mil y una Noches; Historia natural, de Plinio”; La Enciclopedia Británica (de ahí el concepto de artículo resumido, para su variada prosa), entre otros, que acaso leería por sí solo hasta los 56 años, fecha en la que tras numerosas operaciones a los ojos, quedara totalmente ciego.
Abominaba de los libros mal escritos (acaso nunca leería alguno de estos). A los 56 años su mecanismo literario se limitaría a dictar tomos de poemas, cuentos, ensayos, prólogos…. Una memoria a la que sacó buen partido, tramando las más inimaginables prosas literarias. Un prólogo sobre un libro inexistente, que lo es el relato fantástico: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, o títulos más inimaginables como El libro de arena, referido al tiempo que es imposible amonedar, como los granos de arena infinitos, incohesionables. Historia de la eternidad, Historia de la Noche, Historia Universal de la Infamia, son algunos títulos que hurgan toda la historia de los hombres.
13 libros de poesía, 5 de cuentos, 6 de ensayos, dos de conferencias, un libro de viajes (Atlas) y numerosas colaboraciones realizadas para la revista argentina El Hogar, entre las que se cuentan: biografías sintéticas, prólogos, ensayos y reseñas. El quinto volumen de las obras completas agrupa las obras que Borges publicó en colaboración con Margarita Guerrero (El Libro de los Seres Imaginarios) o las maquinadas con Bioy, íntimo de Borges; así como con otros intelectuales.
Un hombre corriente quizá hubiese abandonado la literatura tras una ceguera total, ese “mundo de neblina, de neblina verdosa o azulada y vagamente luminosa que es el mundo del ciego” como lo sostiene en el ensayo La Ceguera. Con esos suaves colores debemos entender a la ceguera, y no como una oscuridad total, como lo manifiesta Shakespeare en un verso citado por Borges: “mirando la oscuridad que ven los ciegos”.
Las razones del por qué la muerte es un suceso que termina con la memoria de los hombres, es simple: la intrascendencia de la mayoría de los hombres da paso al olvido, que es “una forma de la memoria”, la memoria de la muerte que a fuerza del paso del tiempo irrecuperable, se avizora, irremediablemente. Un hombre alcanzará, aunque sólo sea para un grupo de personas, la inmortalidad, cuando haya legado al menos un libro (aunque no un hijo y un árbol), que aunque “no hay mal que por bien no venga”, al menos revivirá al momento de ser leído, la memoria de quien lo escribió. Borges se ha inmortalizado en la memoria de los hombres al legar más de 30 libros a la humanidad.
Una verdadera lección de lectura la adquirida con Borges. El leer, el conocer sus obsesiones, sus abominaciones ―“los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres”―, sus luces de espanto, sus epifanías librescas. Todo un sueño eterno el maquinado por Borges, antes y durante una ceguera silenciosa, en un lento crepúsculo que ha durado más de medio siglo.
Quien lee a Borges abre una brecha de conocimiento y también la ardua obligación de empezar a descubrir a los clásicos y grandes filósofos, así como a los teólogos o a las cosmogonías fantásticas; en suma, el que asume leer a Borges tiene el deber y la necesidad de empezar a leer a los clásicos, los que siempre serán frecuentes en posteriores citas de buenas lecturas post clásicas. Leer a los clásicos, una tarea que desde hoy me he propuesto a fuerza de robarle “tiempo al tiempo” y a las acciones y responsabilidades mundanas.
Frente a la mirada apacible de Borges, no sin cierta veneración, podría afirmar que mi cociente intelectual ha aumentado. Y también mi ignorancia.

*Referencia bibliográfica: Borges, J. L. 2005. Obras Completas. Emecé Editores, Buenos Aires-Argentina.

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BÍO

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Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Periódico de poesía (UNAM, México), Revista de LetrasLa comuna de los desheredados y La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos y Letras hispanas y Síncope (México).